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Historia del Partido Socialista del Uruguay
Jueves 13 de julio de 2006
por Fedaro
El Partido Socialista del Uruguay (PSU) es un partido político uruguayo de orientación socialista que forma parte de la coalición política Frente Amplio. Fue fundado en 1910. Su principal dirigente y vocero más destacado desde ese entonces fue el doctor Emilio Frugoni, el principal difusor de las ideas socialistas en el Uruguay.

El Partido Socialista del Uruguay (PSU) es un partido político uruguayo de orientación socialista que forma parte de la coalición política Frente Amplio.

Fue fundado en 1910. Su principal dirigente y vocero más destacado desde ese entonces fue el doctor Emilio Frugoni, el principal difusor de las ideas socialistas en el Uruguay.

A mediados de la década de 1950 se inició una renovación política e ideológica. El PSU se distanció de las posiciones de Emilio Frugoni, cercanas a la socialdemocracia europea, y se acercó a posiciones tercermundistas, a partir de la influencia de Vivian Trías.

En 1960 el PSU rompió con la Internacional Socialista (IS), rechazando la política de su sección francesa en Argelia. El PSU volvió a solicitar el ingreso a la IS en 1999. Actualmente es miembro pleno de la Internacional Socialista.

En las elecciones de 1962 el PSU realizó una alianza con sectores escindidos del Partido Nacional liderados por Enrique Erro, constituyendo la llamada Unión Popular (UP). En dicha elección el PSU perdió su representación parlamentaria. Las diferencias respecto a esta táctica electoral, determinaron el alejamiento de Emilio Frugoni, quien decidió fundar el Movimiento Socialista.

En 1971 el PSU participó de la fundación del Frente Amplio, junto al Partido Demócrata Cristiano, el Partido Comunista, y sectores escindidos de los partidos tradicionales.

La dictadura cívico-militar instaurada el 27 de junio de 1973 ilegalizó al Partido Socialista, que recuperó su legalidad en 1984.

Actualmente el PSU forma parte de la coalición izquierdista que asumió el gobierno el 1 de marzo de 2005, llamada Encuentro Progresista-Frente Amplio-Nueva Mayoría (EP-FA-NM), actualmente Frente Amplio. Desde el 2001 hasta el presente (2006) lo dirige Reinaldo Gargano, actual Ministro de Relaciones Exteriores.

El primer diputado socialista titular fue el Dr. Emilio Frugoni, la primer diputada titular Daisy Tourné y la primer senadora titular la Dra. Mónica Xavier.

Su actual Secretario General es Eduardo (Lalo) Fernandez.

El largo camino de los socialistas en el Uruguay

Los inicios

Todo árbol fue raíces y antes aún semilla. Y el razonamiento es válido también para los movimientos políticos que vertebran la historia de una comunidad, de un país. La valoración genuina de los frutos requiere recorrer el camino en sentido contrario al vector inexorable del tiempo, tarea del historiador y en la cual tiene anclaje la identidad de Siete sobre Siete. De ahí surge la motivación e importancia del siguiente dossier -que por motivos de espacio debió fragmentarse en dos entregas- que recorre los 95 años de historia del Partido Socialista del Uruguay, tronco madre que, sobre las bases del sindicalismo libertario de los tipógrafos de fines del siglo XIX, dio lugar en sucesivos desgajamientos y rebrotes a la casi totalidad de organizaciones de izquierda. Las mismas que, despuntando el tercer milenio, gobiernan el Uruguay, no exentas de contradicciones y otros parricidios.

Serie Dossier LA IZQUIERDA Y SU RAÍZ Publicado en Semanario Siete sobre Siete TEXTOS Y RECOPILACIÓN: CARLOS WLASIUK

Así un siglo nos separa de aquel momento de la fundación formal del Partido Socialista (PS), que iniciaba una etapa transformadora y de acción en el campo político. Era la concreción del esfuerzo de hombres de distintos orígenes que durante muchos años habían difundido la doctrina del socialismo científico, en la prensa y en la calle y que en el seno de aquellos incipientes gremios obreros daban su palabra de redención. El camino ha sido largo y a veces muy duro, y esta nueva etapa que empieza a recorrer el Uruguay del siglo XXI nos convoca a rememorar algunos hitos importantes de esa historia.

El marxismo en el Uruguay

Las primeras menciones que tenemos acerca del socialismo científico en nuestro país, se remontan a 1871, cuando la prensa montevideana informaba sobre los acontecimientos de Francia y la Comuna de París.

Será también por esos años que la Asociación Internacional de Trabajadores aparecerá en Montevideo.

Comenzarán las primeras huelgas de aquel incipiente proletariado, influido por las ideas anarquistas principalmente y que fue acumulando fuerzas para alcanzar objetivos superiores tanto en lo organizativo como en el plano ideológico.

En 1894 aparece El Intransigente, diario socialista-masón dirigido por Adolfo Vázquez Gómez, luego fundador del PS. Un año más tarde se funda la Asociación de Albañiles de Mutuo y Mejoramiento, primer sindicato socialista.

La voz del Obrero órgano del gremio de los albañiles resume su doctrina tendiendo a la formación de un partido político.

"Todas las clases sociales tienen sus representantes en las cámaras: los tiene el comercio, la prensa, el ejército y los partidos tradicionales. ¿Por qué pues, no lo ha de tener el gran partido obrero que es el más numeroso y el que más necesita que se preocupen de él? (...) Que tal iniciativa tome cuerpo son nuestros más fervientes deseos".

Estos últimos años del siglo muestran esa voluntad de crear la organización política, que se nutre de varias vertientes. Existían ya once sociedades proletarias establecidas en Montevideo. Se crea una biblioteca socialista, vuelven las actividades del Centro Obrero Socialista y en 1901, siendo Armando Vasseur el director de La voz del Obrero impulsa la primera actuación político-electoral de los socialistas que van a una elección para la Junta Económica-Administrativa.

"Desde mucho tiempo atrás se viene debatiendo entre algunos convencidos compañeros la mejor forma de reorganizar el Partido Socialista, imprimiéndole una actividad consecuente con sus principios". Sacarán sólo 190 votos en comicios cargados de fraude. Es tiempo de replanteos de estrategia, acercando posiciones con sectores liberales. Vasseur diría en el acto del 1° de mayo de 1903: "desde entonces pienso cada vez más en la necesidad de que sea un hecho cercano la unión general de todos los trabajadores en el terreno sindical y la unión de todos los hombres liberales, de cuantos anhelan un cambio radical en la vida política de nuestro país". La figura de Frugoni

La aparición de Emilio Frugoni en el escenario político le dará una impronta distinta al accionar de los socialistas.

En diciembre de 1904, en un acto realizado en el teatro Stella D’Italia, Emilio Frugoni realiza un discurso que se conocerá como de su "profesión de fe socialista". Allí define su ideología, y decidido a formar una organización política que "respondiese a las profundas aspiraciones de la clase trabajadora y que desplegase entre nosotros también, con mano firme, la gloriosa bandera del Socialismo Internacional". Se había conectado con antiguos militantes que se definían como socialistas y que habían tenido protagonismo en muchas luchas obreras. Se crea el "Centro 1° de Mayo" que al año siguiente adoptará el nombre de "Carlos Marx". Intentan tener una prensa propia: primero El Socialista que edita un solo número y luego El Espíritu nuevo que edita seis números.

Claramente, apoyan la Internacional de Marx "que viene a regenerar el mundo, a establecer la igualdad de medios y condiciones para el desarrollo de todos los individuos del género humano". Pero es tiempo todavía de búsquedas y fuertes polémicas. Discrepancias por la participación en los comicios de 1905 traen una crisis interna que retrasarán la organicidad del Partido, haciendo disminuir la militancia al punto de que varios centros socialistas dejaron de funcionar. Pero Frugoni se afianza como líder del socialismo uruguayo en medio de durísima represión contra los trabajadores. Llegamos a 1910.

La fundación: con una estrella en la frente

Ya había transcurrido la primer presidencia de Batlle. Ahora era Williman el nuevo mandatario, y se agudizaban los conflictos obreros.

Frugoni defiende a las sociedades obreras, también él es detenido en algunas oportunidades y empieza a ganar prestigio entre los trabajadores.

A fines de diciembre serán las elecciones, pero los blancos se levantan con Basilio Muñoz a la cabeza contra Williman. Fracasan y no se presentarán a las elecciones. Así, se celebra un Congreso de constitución del partido para concurrir a la lucha electoral. El "Centro Carlos Marx", el viejo "Centro Obrero Socialista 1° de Mayo", otros centros de la Ciudad Vieja, redactan un documento histórico: El Manifiesto Socialista. El Centro Carlos Marx al Pueblo: "para conseguir la reducción de las fuerzas militares o evitar, al menos, que su mantenimiento desangre a los trabajadores, éstos deben constituirse en legión organizada como partido de clase a ejercer sus derechos políticos y a forjar con el calor de sus anhelos de justicia el arma de la ley, en defensa de sus intereses, concientes y orgullosos de la misión histórica que al proletariado de todos los países corresponde llevar a cabo". Y Frugoni agrega: "queda constituido en el Uruguay este partido, que surgía en Montevideo con una estrella en la frente y el impulso laborioso y fecundo de la clase trabajadora en las manos".

El deseo de conquistar una banca, junto al de frenar a los católicos llevó a los socialistas a una alianza con el Centro Liberal. "Pensando, pues, que se imponía una concentración de elementos dispuestos a evitar a la República el oprobio de una victoria de la reacción, nombramos delegaciones del partido para sugerir a personalidades de influencia entre las agrupaciones anticlericales de Montevideo la necesidad de una acción conjunta de liberales y socialistas tendiente a contrarrestar los esfuerzos eleccionarios de la Unión Católica. (...) Nuestros candidatos llevan a esa unión el programa íntegro del Partido Socialista".

La Coalición Democrática - como se la llamó- obtuvo 894 votos que significó dos diputados: Frugoni por los socialistas y el Dr. Pedro Díaz por los liberales.

El programa y la acción socialista

Por 1911, no existía ninguna ley obrera, sólo se hablaba de crear una ley que limitara el horario de trabajo.

Esa reivindicación de origen internacional venía de 1888, cuando el Congreso Socialista de París exhortó a todos los trabajadores del mundo a luchar por la jornada de 8 horas de trabajo. Será recién en 1916 que se transformará en ley. La ley de salario mínimo la presentará Frugoni en 1912 junto con el proyecto de los Consejos de Salarios, una ley de avanzada que quedó enterrada 20 años; será discutida otra vez, y otra vez será aplazada su aprobación hasta que se produce su promulgación recién en 1942 bajo una fuerte presión obrera.

En el Parlamento, la voz del socialismo se levantó a favor del divorcio, interpeló a ministros por restricciones a la inmigración, y ante la actuación del gobierno frente a huelgas, y se combatieron las irregularidades y el fraude electoral. Se defendió el feminismo, y fue tribuna de todos los reclamos populares.

En 1917, el Congreso del PS vota la siguiente resolución: "Incorporar al programa mínimo del partido la jornada de 7 horas para los hombres, de 6 para las mujeres y jóvenes de 16 a 18 años y de 4 horas para los menores de 14 a 16; prohibición de las apuestas y juegos de azar y prohibición de la fabricación y venta de bebidas alcohólicas".

La división: La III Internacional

La Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa, impactaron profundamente en el movimiento socialista internacional y en el seno de cada partido a escala nacional. El alineamiento de importantísimos partidos como el de Francia, Alemania, Bélgica o Inglaterra tras sus respectivos gobiernos en el conflicto que desangraba Europa, la neutralidad de otros como los partidos de Rusia, Italia, Servia, Holanda, Suecia, Polonia, Rumania y algunos más, llevaron a una profunda división que lleva a decir a Lenin en 1915: "Es el fin de la Internacional, a partir de aquí ya no me denomino socialdemócrata, sino comunista". El desarrollo de los acontecimientos en Rusia, la abdicación del Zar, y el triunfo de la Revolución Bolchevique y posteriormente la finalización de la guerra generan en el movimiento socialista internacional nuevas divisiones y nuevas diferencias.

Las tesis leninistas, su condena a los partidos reformistas y la formación de una nueva organización -la III Internacional- llevarán a todos los continentes la discusión. En el Uruguay, los temas planteados por esa nueva realidad trató de resolverse en el 8° Congreso Extraordinario del Partido Socialista que se convoca en setiembre de 1920. Se resuelve allí por una mayoría aplastante, la incorporación a la III Internacional, pero será un mes después que se conocer án las severas condiciones que deberán acatar los distintos partidos con intención de adherirse. Se dará una polémica pública muy dura entre Frugoni que no acepta esas condiciones y la mayoría del Partido decidido a la afiliación. Se convocará a un Congreso para laudar definitivamente el tema el 16 de abril de 1921.

Antes del mismo, en las páginas de Justicia, Frugoni fija su posición definitiva: "Una separación es forzosa.

Viejos compañeros, con quienes he luchado y vivido intensas horas de entusiasmo y de fe comunes, impacientes por marchar bajo una bandera que no luce la querida inscripción de aquella en torno de la cual nos hemos congregado hoy, rompen con su propio pasado, y renegando de él, proclaman la necesidad de aventurarse por un camino que mis convicciones me impiden seguir. Sus ideales son los míos, hoy como ayer, pero la forma en que se disponen a servirlos no puede contar con mi consentimiento. En nuestro medio, la causa de la revolución reclama todavía de nosotros no el espíritu que divide a los militantes de un mismo ideal en aras de una estricta unificación urgente de concepciones tácticas, sino el espíritu que une, que mantiene vinculados para la obra inmediata a cuantos alientan las mismas aspiraciones cardinales".

El 17 de abril, se forma el Partido Comunista y a partir de allí Frugoni con otros militantes mantendrán el nombre y las banderas del Partido Socialista.

El fundador

Emilio Frugoni, fundador del socialismo uruguayo, poeta, periodista, escritor y orador de jerarquía, nació en Montevideo de una familia burguesa y católica, el 30 de marzo de 1880.

En 1904 hizo su "profesión de fe socialista", para luego, en 1910 fundar el Partido Socialista.

Fue docente de literatura. Abogado desde 1910, fue desde el año 26 docente en la Facultad de Derecho, como Catedrático de Legislación del Trabajo y Previsión Social. Decano de la Facultad de Derecho desde 1932, lo sorprendió el golpe de estado del 31 de marzo de 1933, oportunidad en que ’Frugoni ensayó, acompañado de universitarios y obreros, en la Casa que simboliza el culto de la ley una resistencia ejemplar, pero inútil". Fué llevado por la fuerza al cuartel de Blandengues y de allí al destierro en Buenos Aires. Y en su ausencia del país, los estudiantes dispusieron que presidiera el memorable banquete del Hotel Pocitos, desde una silla vacía. Electo diputado en 1934, regresó a la patria, renunciando al decanato y donando a la Facultad los sueldos correspondientes a sus trece meses de destierro.

Fue diputado de 1910 a 1913, constituyente de 1916 a 1917; diputado de 1919 a 1921 (en que hubo de renunciar a raíz de la escisión que dio origen al Partido Comunista); reelecto diputado en 1928; electo diputado nuevamente en 1931, renunció para asumir el Decanato de la Facultad de Derecho. Diputado nuevamente de 1934 a 1938 y de 1938 a 1942, luego de esta última oportunidad, el Partido Socialista lo proclamó sin éxito para ocupar un escaño en la Cámara de Senadores. Simultáneamente con su actividad docente o parlamentaria, desempeñó una tarea infatigable de siembra y militancia, en la tribuna callejera, en el libro, en diarios y periódicos. Entre 1944 y 1946 fue embajador en la U.R.S.S.

Casi octogenario ya, sin abandonar del todo su militancia, quiso refugiarse en un retiro relativo "donde pudiera dedicarse a tareas que lo venían reclamando, no con las voces agrias de la contienda, sino con las de una vocación de ensueño, de belleza, de arte" (son sus propias palabras). Allí lo sorprenden los sucesos partidarios de 1962. "Aún conservo mi capacidad de esperanza", dijo, y echó las bases del "Movimiento Socialista".

Con 86 años, mal de salud, volvió a las tribunas callejeras y recorrió de nuevo el país, como candidato.

Vivió siempre en la más absoluta austeridad. Jamás manejó dinero, ni tuvo más sentido de la propiedad que el de la pluma con que escribía, el de sus papeles y el de sus libros. A estos últimos ("sus amigos sin fallas "), los donó para financiar con su venta la última campaña electoral en que participó.

Disuelto su partido por ilegal decreto del gobierno, transformó su propio hogar en sede clandestina de sus compañeros.

Falleció el 28 de agosto de 1969, en calidad de ciudadano proscripto.

E. Jaurena

’He venido a decir la verdad’ El primer diputado socialista:

La frase resonó en el Parlamento uruguayo el 18 de febrero de 1911. La voz del joven que por primera vez tomaba la palabra en ese recinto, era firme, potente, clara. Sus cabellos largos, su bigote de mosquetero en esa cara redonda y luminosa, anunciaban que este nuevo diputado venía a dar batalla a un sistema dominado por divisas y caudillos.

"Acaso mis palabras suenen un poco rudamente en los oídos de los señores diputados; pero lejos de lamentarme, me congratulo, porque no he venido aquí a hacer escuela de decir agradable, envolviendo en delicados eufemismos las asperezas del pensamiento. He venido a decir la verdad desnuda con el acento sincero y algunas veces agresivo que ha dejado en mis labios la costumbre de hablar llanamente en las tumultuosas asambleas populares".

Ahora la pelea era aquí, en solitario, trayendo la bandera del marxismo como enseña y para hacer honor de ser el primer Representante Nacional del proletariado uruguayo.

El juramento del dictador

El 18 de mayo de 1934, es uno de los días más negros de la política uruguaya. Ese día, asumiría como presidente constitucional de la "Tercera República" el colorado Gabriel Terra. Lo proclamaría un nuevo Parlamento elegido hacía apenas un mes según disposiciones de la nueva Constitución que había impuesto la dictadura en una votación plagada de fraudes y de abstenciones. Los usurpadores del poder cerrarán una etapa, mostrándose con el ropaje de una "legalidad" construida sobre la libertad y la sangre del pueblo uruguayo.

En noches anteriores habían estallado explosivos en locales políticos adictos a Terra. Hay razzias con numerosos detenidos. Las principales figuras de la oposición están desterrados o prófugos y están muertos Baltasar Brum y Julio César Grauert, mientras se prepara en las sombras la insurrección de Basilio Muñoz.

Ya antes de la una de la tarde, las barras, las galerías, el Salón de los Pasos Perdidos, las terrazas exteriores y los alrededores del Palacio se encontraban totalmente ocupadas por gente adicta al golpe que esperaba el inicio de las ceremonias.

Son las 13.30. Terra ingresa a sala durante la sesión de clausura de la Constituyente junto al Ing. Juan José de Arteaga rodeados de un enjambre de guardaespaldas. De pie, ovacionan a quien viene a ser ungido como primer magistrado, que saluda con una inclinación de su cabeza.

Vuelve la calma y en un instante de silencio, desde la bancada comunista, Eugenio Gómez y Lazarraga dan vivas a la democracia y le enrostran su atropello a las instituciones. Está también Baccino y otro camarada.

Saltan varios diputados y en patota se lanzan contra los comunistas. Con ellos, la policía comandada por Casas, el Jefe de Investigaciones, y varios "guardias democráticos". Se entabla una batalla descomunal. Son cuatro contra sesenta. Caen extenuados y ya en el suelo, la patota en plena sala de sesiones y ante la mirada de Terra sigue pegando a los caídos.

La confusión es total y logran sacar de la sala a los legisladores que están muy golpeados principalmente Lazarraga que está seriamente herido.

En los pasillos sigue la gresca ahora con la policía, que logra sacarlos a la calle donde otros policías y otros "guardias democráticos" se ensañan con estos hombres.

Frente a la Constituyente, habla Terra, explicando por qué aceptó la reelección y de su "sacrificio" por cuatro años más en pos de la felicidad de la República. Termina la sesi ón pasando a un breve cuarto intermedio A las 14.30 se inicia la sesión inaugural de la nueva cámara. Hay pocos diputados, pero el clima es muy tenso y apenas transcurren unos minutos, se produce el primer choque.

Habla Espalter, diputado del gobierno: -Yo he sido electo diputado por tres departamentos. Opto por uno de ellos, por el de Durazno.

Frugoni -Felicito al señor diputado por la popularidad que le ha dado la dictadura.

Espalter -El Sr. Frugoni que está en esta cámara electa por la dictadura.

Frugoni -No, no soy diputado puesto por la dictadura. ¡Soy electo por ciudadanos de carne y hueso y con sólo venir a esta Cámara honro la dictadura, sin que ustedes nunca puedan honrarme a mí, pues han sido electos por la policía! Espalter -¿Y el Dr. Frugoni va a cobrar un sueldo que le pagará la dictadura? Frugoni -Sí, lo cobraré para emplearlo en combatir la dictadura y porque si no lo cobro yo, lo cobrará algún sinvergüenza como pago a sus servicios.

Desde las barras ruge el coro de adulones, que piden a gritos que expulsen a Frugoni. El escándalo es incontenible, y se ven puños amenazantes frente al líder socialista. Frugoni permanece sentado, calmo, sonriendo al contemplar la impotencia de una mayoría que sólo atina a gritar.

Se oye otra amenaza, es el diputado Reyes Monié que increpa a la mesa: -¡Si la mesa no llama al orden al Dr. Frugoni, lo haré yo por mis propios medios! La campana de orden suena sin cesar, sintiéndose la respuesta de Frugoni: -¡Así me gusta, apareció un valiente! Reyes Monié siente que ha quedado en ridículo y también comienza a gritar desaforadamente. La mirada de Frugoni, está llena de pena por este hombre. Y esa actitud, exaspera aún más los ánimos. Gritan varios a la vez, y enseguida otros, turnándose para no dejar hablar al diputado socialista, pareciendo que están dispuestos a gritar toda la tarde, pues mientras ellos gritan Frugoni no puede hablar. Luego, abandonan la sala, y la sesión se levanta.

Se decide hacer un breve cuarto intermedio para reunir luego a la Asamblea General. Esta comienza pasadas las tres y media y se declara inaugurado el XXXII Período Legislativo.

Aparece un mensaje que Terra ha mandado a la Asamblea y el Secretario le da lectura. De inmediato, al minuto, un diputado propone para que no se lea el mensaje del Poder Ejecutivo y se presenta como moción de orden. Frugoni se opone vehementemente y exige que se lea, pues quiere rebatir la argumentación de la Presidencia. Ya el clima era de una gran tensión y el griterío de los diputados oficialistas que exaltados y prepotentes interrumpían al orador.

Desde la mesa, se hace todo lo posible para que el acto se concrete rápidamente y sin discusiones previas. Morelli en un acto de "vivez " hace como que se olvida del mensaje y habla poniéndose los lentes.

Así registran las actas ese momento: Presidente -Declaro electos para el período 1935-1939 a los ciudadanos doctores Gabriel Terra como Presidente de la República y al doctor Alfredo Navarro como Vicepresidente.

Entran a la Sala de Sesiones los doctores Gabriel Terra y Alfredo Navarro. Grandes aplausos en la Sala y galerías. Vivas a Terra Frugoni -¡Viva la democracia! Murmullos. Interrupciones. Campana de orden.

Presidente -Invito al señor Presidente electo doctor Gabriel Terra, a formular el compromiso constitucional.

Terra -Yo, Gabriel Terra, juro por mi honor a desempeñar lealmente el cargo que se me ha confiado y a guardar y defender la Constitución de la República… Desde las barras hay vivas y aplausos al dictador que en este instante se convierte en Presidente, mientras Frugoni se incorpora en su banca y de su garganta surge un grito que inunda el recinto y la sorpresa es general: ¡Ese juramento no tiene valor, porque el doctor Terra ha demostrado que no cumple lo que jura! ¡Perjuro! El diputado colorado Ghigliani se levanta de su asiento y arremete contra Frugoni, que en su lugar queda resistiendo a pie firme la embestida.

Recibe los primeros golpes. La jauría se desata. Otros diputados van contra el diputado socialista y salta hacia el recinto parte del público adicto al dictador comandados por Cazabón, un matón y caudillo llevado especialmente esa tarde para agredir a Frugoni. El caos es total. Terra, lívido de rabia, se mantiene en su sitio.

Entra la policía, comandada por el Comisario Bonino y varios policías tratando de sacar a Frugoni que sigue siendo golpeado. Mientras lo inmovilizan, el diputado Bonino de Lavalleja mira de frente a Frugoni y no se anima a atacarlo. Se coloca entonces detrás, parado sobre una banca y le aplica un puñetazo en la nuca. Pero a su vez es derribado de una trompada de un periodista que se lanzó a defender a Frugoni. Troitiño que esperaba afuera para ser investido, al ver la agresión, entra también a salvar a Frugoni, pero cae ante los golpes de la turba. Está en el suelo, se abalanzan sobre él, y es brutalmente castigado por la patota de civiles que dando vivas a Terra, ocupan la Sala. Lo sacan y en el pasillo diez policías se ensañan ahora con Troitiño. Adentro, Ghigliani, intenta sacar un arma cuando lo tienen tomado de los brazos a Frugoni, que le grita en la cara: -¡Ya que es valiente, tire ahora que me tienen agarrado! Solamente Manini Ríos, que ha permanecido atónito en su lugar, ahora exclama: -¡No sean bárbaros! Han sacado del recinto a Frugoni y a Troitiño y a empellones pronto los expulsarán del Palacio. La policía quiere sacarlos a la calle, donde una turba exaltada repetiría sin dudas, la infame agresión a los comunistas Eugenio Gómez y a Lazarraga que salvaron sus vidas de milagro. Pero hay dos hombres, "Perecito" cronista de El Sol y Juan J. Scarone, cronista de El Pais que defienden a Frugoni y se enfrentan a los patoteros. En la calle estaban militantes del Partido que rodean a sus dos diputados, los protegen, mientras la caballería se lanza contra este grupo. Los incidentes llegan hasta la calle Guatemala, donde un policía desenfunda su arma y apunta al pecho de Frugoni. Con una tranquilidad pasmosa, este le dice: -Si lo que lleva en esa arma son sus ideas, tire. Nosotros las llevamos en el cerebro y tarde o temprano sentirán sus efectos.

La columna llegará al centro de la ciudad mientras dentro del Palacio, ya sin presencias molestas, el Dr. Morelli hace un discurso invocando la patria, la democracia, la libertad, las instituciones… y da por finalizado el acto que institucionalizaba el golpe.

La mancha siniestra de ese día negro para la democracia, difícilmente se borre de la memoria de los uruguayos que también rescatar á la dignidad, la firmeza y valentía de esos representantes del pueblo que le enrostraron al dictador su más hondo repudio.

Después de Maracaná El cambio de rumbo La década del 50 será de la profundidad de la crisis estructural en la sociedad uruguaya.

Guillermo Chifflet recordará esa etapa: "Los años 50 fueron de afirmación, consolidación y avance del socialismo. Algunos compañeros hasta calificaron a esos años como los de ’la refundación’ del Partido.

Creo que el término resulta presuntuoso.

Porque esa expresión da idea de ruptura o de posiciones radicalmente opuestas con la ’vieja guardia’ de ese tiempo, cuando en realidad muchos de esos mismos compañeros acompañaron un proceso en el que nos fuimos perfeccionando todos. Y esos cambios (si aplicamos, para su análisis, una metodología seria) fueron resultado de circunstancias nacionales e internacionales que obligaron a esa calificación de posiciones. En el partido fueron posibles esos cambios, además, porque la ’vieja guardia’ era esencialmente defensora de una democracia interna ejemplar, que toleraba muchas de nuestras ’irreverencias’ juveniles".

El PS sacará 17.300 votos en la elección del 50.

José Pedro Cardozo, elegido diputado, denunciará en el Parlamento las irregularidades de ese proceso electoral. Pondrá en tela de juicio los procedimientos del Partido Colorado para ganar los comicios.

Cuestionará fuertemente la influencia directriz por parte del Presidente, todo el cúmulo de procedimientos corruptores de conciencias, denunciar á el entramado de las casas de juego y el gobierno, los acuerdos inconstitucionales entre grupos políticos que terminaban estafando la voluntad del elector, el aprovechamiento de la Administración pública, el reparto generoso de puestos públicos entre los votantes, y la compra directa de votos.

Poco después, el Partido Socialista jugó un rol importantísimo frente a la suba de dos centésimos (un vintén) en el precio del boleto en el año 1951. Hace un llamamiento al pueblo y apelando a la ley del referéndum que a instancias de Frugoni había sido aprobada e incluida en la Constitución y en la Ley Orgánica Municipal en 1916-17, el pueblo va a las urnas derogando el aumento. Por primera vez el oficialismo es derrotado en la capital.

En diciembre del mismo año, se plebiscitó la Reforma Constitucional que impondría el Colegiado como nueva forma del Poder Ejecutivo.

Socialistas, cívicos y comunistas se opusieron al proyecto que se aprueba por escaso margen (230 mil votos por el SÍ, y 200 mil por el NO).

Entretanto los trabajadores buscaban formas organizativas para enfrentar a las patronales. Pero el movimiento sindical estaba dividido, sectarizado, existiendo la UGT (con influencia comunista), muchos sindicatos autónomos y la recién creada CSU (Confederación Sindical del Uruguay) que operaría con algunos sindicatos amarillos. Las tensiones sociales crecieron al máximo, estallaron conflictos de toda índole, en sectores importantes de la economía. Se registraron huelgas durísimas con brutal represión en ANCAP, FUNSA, metalúrgicos, Salud Pública, textiles, y huelgas de los peones y asalariados rurales que se organizaban en los arrozales, en las plantaciones de remolacha y en los tambos.

Se encarceló a centenares de trabajadores, se cerraron locales de sindicatos, se confinó a dirigentes obreros y se amenazó con el destierro, se cercenó la libertad sindical y la de reunión. La prensa adicta a las clases gobernantes se dedicó sistemáticamente a calumniar al movimiento obrero, a confundirlo, a debilitarlo.

Esa política represiva del batlli-herrerismo fue continuada por una acción tendiente a disminuir los aumentos de salarios sin frenar los precios de los artículos. Las grandes patronales fueron amparadas por decretos de rebajas salariales en varios gremios. Se aplicaron las medidas prontas de seguridad viviéndose momentos muy tensos.

La acción constante de los militantes socialistas pegados a las luchas populares, con la consigna de "gremios fuertes y un poderoso Partido Socialista" se reflejaron en el crecimiento de su representación parlamentaria. En las elecciones del 54 se obtuvo por primera vez un senador (José Pedro Cardoso) y tres diputados Arturo Dubra, Mario Cassinoni y Germán D’Elía).

Carlos Machado dice: "El enfrentamiento a las medidas de seguridad, en la primera fila, la oposición al pacto militar y la denuncia de la intervención de los imperialistas norteamericanos contra Guatemala, evidencian, en los episodios del 52 y 54, un apreciable cambio en las orientaciones del viejo partido.

Incorporaciones como la de Trías, de pocos años antes, inciden para corregir la mira equivocada. Y aquellas actitudes y pronunciamientos generan, a la vez, el ingreso al Partido Socialista de trabajadores procedentes de los sindicatos ’Autónomos’ (separados de las dos centrales existentes) y de sectores juveniles universitarios".

"Tres congresos permiten pautar el proceso de cambios siguientes.

En el 55, existe mayoría para señalar "que la defensa de los intereses de la clase trabajadora y de sus derechos políticos y sindicales, exige el agrupamiento de todos los trabajadores del país en una sola y poderosa Central Sindical". En política internacional tiene un acento nuevo:: "rechaza enérgicamente la repudiable explotación económica del imperialismo capitalista y del régimen colonial".

En el 56 se ratifica dicha concepción y además se resuelve "reclamar la anulación del Tratado de Asistencia Defensiva Interamericano suscrito en Washington en 1951, por considerarlo un instrumento de dominación del imperialismo yanki., y del Tratado Militar suscrito con EEUU en 1952; señalar una vez más la alianza estrecha entre los intereses del imperialismo y los grupos de la burguesía nacional, de los cuales el gobierno es su expresión política".

En el 57, se repite la declaración de unidad sindical: "el afán por ligar el combate de los socialistas a la tradici ón nacional revisando, para valorarla, conceptos errados, los esfuerzos por organizar sindicatos rurales y la protesta nacida en la Universidad bajo la conducción de Mario Cassinoni perfilaron el rostro del nuevo partido".

El 28 de agosto de 1956, el joven diputado socialista Vivian Trías ingresado por Cassinoni, realiza su primer discurso parlamentario y dice: "Eso me lleva a hacer esta afirmación: que esta crisis política que empezamos a vivir y que enjuicia gravemente, ante la opinión pública, el valor que tiene la democracia para resolver los problemas del pueblo, que los cuestiona ante la opinión pública, que los desmerece anta ella, está afincada en estas causas. Lo que está haciendo crisis en este país son los partidos políticos, factores decisivos en el buen funcionamiento de una democracia".

"Estamos empezando a vivir un peligroso e inquietante clima político, que agudiza la prédica de Acción cuando reiteradamente y todos los días señala a la opinión pública la esterilidad de este Parlamento (...) Es un síntoma en las vísperas de las dictaduras, esa campaña de desprestigio del Parlamento y de quienes hacen esa campaña; pueden estar haciéndole el ’caldo gordo ’, pueden estar abriéndole el camino a los dictadores".

El formidable movimiento popular obrero-estudiantil impuso luego la Ley Orgánica para la Universidad: Cuando se discuta la ley de Reforma monetaria y cambiaria del 59, -la primera carta de intención con el FMI- los socialistas a través de Dubra y Trías darán una batalla histórica en el Parlamento.

El Partido creció y avanzó en el seno de la sociedad uruguaya a pesar de la polarización de esta etapa que termina con el desplazamiento del Partido Colorado del poder. Los socialistas querían "hacer de su partido una herramienta del proceso de liberación. Dispuestos a reconocer el aporte del viejo legado. Y a romper ataduras, sin vacilaciones, con los remanentes de viejos errores. José Pedro Cardoso, lo personificaba", al decir de Machado.

Bibliografía * Historia de la Izquierda Uruguaya, Fernando López D’Alessandro. * Historia de los Orientales, Carlos Machado. * Historia del Movimiento Obrero Uruguayo, Germán D’Elía. * Colección diario El Sol * Colección Correo Socialista, actual órgano mensual del PS. Agradecemos la colaboración en la obtención de datos y materiales al Lic. J. Daniel Aljanati (PS), a María Luisa Chovino (Movimiento Socialista) y a la Fundación Vivian Trías.

 

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